El destino político de la mandataria Rousseff se decide esta noche

Redacción central, 17 de abril (Infobae América).- La oposición busca sumar los 342 votos mínimos exigidos para que el proceso de destitución que cumple hoy una fase crucial en el Congreso, siga su curso en el Senado.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, es acusada de ocultar la situación real financiera del país, lo que en palabras del abogado brasileño Miguel Reale Jr. -quien junto a los letrados Hélio Bicudo y Janaina Paschoa iniciaron el proceso de impeachment-, constituye un “crimen de responsabilidad”.

La lucha política que paraliza a la principal economía latinoamericana tendrá otro epicentro en las calles de las principales ciudades del país, donde ambos bandos preparan concentraciones masivas, con pantallas gigantes, para asistir en directo a una ceremonia de rituales meticulosos.

La sesión se inició a las 14:00 locales (17:00 GMT), con la intervención del autor de un informe que recomienda el “impeachment” (o juicio político) de la mandataria del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), seguida por breves declaraciones de los líderes de las bancadas partidarias.

Una hora después, cada uno de los 513 diputados será llamado a comunicar su voto por un micrófono y a justificar en 10 segundos su decisión. Se calcula que el destino de Rousseff estará zanjado a eso de las 21:00 locales (00:00 GMT).

Si 342 legisladores (dos tercios) votan a favor del impeachment, y el Senado ratifica esa decisión a inicios de mayo, Rousseff, de 68 años, será sometida a un juicio político que implica su separación transitoria del cargo. La sustituiría su vicepresidente Michel Temer, quien podría gobernar hasta fines de 2018, cuando finaliza el mandato, si los propios senadores declaran a Rousseff culpable en un plazo de 180 días.

La crisis política brasileña tiene en vilo a América Latina y es observada con preocupación por el resto del mundo, a menos de cuatro meses de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Rio.

Tomar las calles

Las fuerzas de seguridad movilizaron a miles de efectivos en la que se anuncia como una de las jornadas más dramáticas de la historia de la democracia brasileña.

En Brasilia, donde se espera a unos 300.000 manifestantes, las autoridades tendieron una valla metálica de casi un kilómetro que parte en dos la explanada de los ministerios.

Unos 4.000 miembros de las fuerzas de seguridad fueron movilizados en la capital. El domingo por la mañana, los agentes revisaban los bolsos de los primeros manifestantes que llegaban al lugar, y los separaban según afinidades: a la derecha de la valla metálica (mirando hacia el Congreso) los opositores, a la izquierda los partidarios de Rousseff.

En la monumental arteria el ambiente se animó con más fuerza hacia el atardecer del sábado, cuando cientos de manifestantes vestidos de verde y amarillo cantaban y proclamaban consignas contra el gobierno y el PT.

“Fuera Dilma, fuera PT!”, “La robadera del PT está acabando”, cantaban a voz en cuello.

Otras manifestaciones se preparan en Rio de Janeiro y Sao Paulo. En Rio, tendrán por teatro Copacabana, con una división horaria: la playa fue de los anti-impeachment de 09:00 a 13:00 y será de los pro-impeachment de 15:00 a 19:00.

Vencedores y vencidos

Rousseff niega los cargos que se le imputan y los atribuye a una conspiración liderada por Temer y el jefe de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, ambos del partido centrista PMDB.

Temer ya está ensayando el cargo de presidente. El sábado recibió a más de cien responsables políticos en su residencia oficial en Brasilia, tratando de amarrar los votos que podrían revertir la tendencia favorable que las encuestas le anuncian en las últimas horas.

Durante la jornada, en un mensaje por twitter, salió al cruce de acusaciones de Rousseff para negar terminantemente tener la intención de acabar con planes sociales emblemáticos de los gobiernos de Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010) y de su sucesora.

A inicios de la semana, en un audio difundido involuntariamente, según dijo, llamó a formar un “gobierno de salvación nacional” y a realizar “sacrificios” para sacar al país de una recesión que entra en su segundo año.

Rousseff dijo que, de sobrevivir al impeachment, propondría un “pacto” a todas las fuerzas políticas, para que Brasil pueda salir del pozo.

Pero la crisis actual polarizó al país hasta un punto que por momentos lo vuelve irreconocible para los propios brasileños.

“Sea cual sea la decisión de la Cámara, las heridas dejadas por estos meses de confrontación no cicatrizarán tan rápido”, escribió el cineasta Cacá Diegues este domingo en el diario O Globo.

Sin contar que los derrotados no están dispuestos a bajar los brazos. Cunha amenazó con abrir otros juicios de destitución contra Rousseff, si la actual propuesta es rechazada. Y el PT y varios movimientos sociales no piensan darle tregua a Temer en caso de que “el golpe” triunfe.

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